viernes, 28 de marzo de 2014

Ganas

No sé si es suficiente amar para que una relación dure. Las relaciones tienen distintas etapas, primero está el tonteo, todo es ji ji ja ja, te empieza a gustar la otra persona. Luego llega el asentamiento, el ponerle nombre al asunto. Esta  fase es un poco más seria pues ya sabes que la otra persona te quiere, o por lo menos te aprecia lo suficiente para intentar algo. El noviazgo es diferente en cada pareja, cada uno lo vive a su manera. Al principio todo es muy bonito, estás muy enganchado a la otra persona, pero todo termina. Llega un momento en que el amor se da por hecho y deja de ser algo especial, simplemente está ahí. En cierta manera se pierde la magia, no dejas de querer pero la efusividad se ha perdido. Y es ahí cuando llega el problema.

La gente se come mucho la cabeza pensando cómo sorprender a su pareja, porque si no todo es muy monótono. Y lo monótono aburre, cansa, mata. Personalmente pienso que no siempre vas a tener ideas, no siempre vas a poder hacer cosas distintas con tu pareja. Es verdad que hacer siempre lo mismo cansa, pero no se puede estar toda la vida mutando. Hay que saber manejarlo, jugar, dejarse llevar. Porque de lo contrario llegará un momento en el que te canses tú o la otra persona y de repente salga de la boca un “no sé si esto volverá a ser como antes”. Y después llega la ruptura, el barco se ha hundido junto con las ganas de la tripulación. Lo curioso es que a lo mejor ninguno de los dos ha dejado de querer, simplemente no podían dar más de sí.

¿No os produce miedo acabar así? No hay una causa real pero la relación ha muerto. Ganas, hay que ponerle ganas a la vida para que todo funcione. Un poco de monotonía no es mala si hay ganas de seguir evolucionando. Si os quedáis estancados vuestra relación morirá.

lunes, 24 de marzo de 2014

Dilema moral

Ponte en situación: llevas unas cuantas semanas sin hablar con un "amigo".
Llega un momento en el que te preguntas si deberías hablarle, pero, ¿por qué no te habla él?
¿Por qué debes dar el paso tú? Aquí entra en juego un poco el orgullo, pero yo no diría que es el problema del asunto. ¿Por qué no ponerse un poco exquisito y hacerse de rogar un poco?
Si esperas puede que no te hable nunca, hay gente muy descuidada. Si hablas tú parece que cedes, siempre eres tú el que lo hace.
¿Qué le dices después de tanto tiempo? ¿Le hablas como si nada?
Si lo vais dejando llegará un punto en el que no tengáis nada que deciros.
Al principio son días, luego semanas y finalmente meses, pero la relación muere y ya no puede considerársele amigo a alguien con el que no te relacionas.
La falta de interés mata. Todos estamos ocupados, pero si no dedicamos algo de tiempo a aquellos que nos aprecian dejaremos de ser apreciados.

viernes, 7 de marzo de 2014

La cara de un enamorado

La cara de un enamorado no la puede poner cualquiera. Es algo que nace, simplemente natural. Es una cara que llena. Transmite, reproduce el sentimiento que causa en el amante ver a la persona que quiere. Se iluminan los ojos de tal manera que es imposible disimularlo; los que están alrededor lo advierten e incluso pueden llegar a reírse, ¡Ay, que ojos! 'Míralo, qué cara de enamorado! y es verdad. Llegan a decirte que pareces tonto, pero los tontos son aquellos que no la aprecian. Es la cara más inocente que existe. Se ilumina el rostro entero, aunque no seas infinitamente feliz lo pareces en ese momento. A veces es sólo un instante, pero lo aprecias, debes hacerlo. Sobre todo cuando lo tienes cara a cara, incluso se te escapa una sonrisa involuntariamente. Y no hace falta decir nada, porque esa cara lo dice todo.
Cuando alguien te mira con esa cara simplemente siéntete afortunado.