Hace exactamente una semana fue San Valentín, día de los enamorados, de la amistad, de la educación sexual. Es sin duda uno de los días del año que genera más debate. Todo depende de si tienes pareja o no. Pocos son los solteros que pasan olímpicamente, y con esto me refiero a aquellos que no piensan si quiera en decir que es un día normal, sin importancia. Es normal que este día haga emerger ciertos sentimientos como envidia (de la sana, o así debería ser), ganas de encontrar a alguien y repulsión, en aquellos que llevan tiempo solos, saben o creen que van a seguirlo y a los que este día del año les parece totalmente ridículo. Su principal excusa ante su rechazo a tal día suele ser que es un día de consumismo. Pero, también lo son los días de Navidad y bien que son vistos por la mayor parte de la población. También lo es San Fermín, y es una semana entera, Semana Santa. También consumes en Santa Águeda, San Valero, San Silvestre... comprando postres especiales creados para estos. Pero si hay que se queja uno se queja de San Valentín. Es normal en los solteros hacer la broma de feliz San Solterín, y mientras sea con humor bienvenido sea. Yo, personalmente, no odio San Valentín. Hasta el año pasado no tenía con quien pasarlo y era algo que en cierto modo me atormentaba un poco, me hacía replantearme ¿el año que viene también lo pasaré sola? con el paso de los años, San Valentín me horrorizaba cada vez más porque así era, pero fue el año pasado cuando cambié mi visión sobre él.Estábamos en desdoble de inglés cuando la profesora nos pidió que definiéramos San Valentín con una palabra, todos utilizaron connotaciones negativas. La mía fue old-fashioned, pero más tarde me di cuenta de que me equivocaba.
Cuando llegué a casa me senté frente al ordenador y abrí twitter. En mis seguidores pude ver todos los detalles que le habían hecho a sus parejas: bombones, libros, cenas o desayunos sorpresa... frente a los que simplemente repudiaban el día amargados. Y en ese momento me di cuenta de que no quería ser de los segundos.
Y es que en realidad es un día bonito, en el que muestras tus sentimientos hacia aquel que amas. Es típica la frase de que no debe de demostrarse sólo una vez al año pero la verdad es que no creo que gente que no demuestra su amor hacia su pareja ninguna vez al año vaya a hacerlo precisamente en San Valentín. Antes esa pareja rompería, porque rota está. Sin embargo para aquellos que se lo demuestran día a día es un incentivo, y lo digo por experiencia. Este ha sido el primer San Valentín que he pasado acompañada y ha sido memorable.Para empezar vino a verme a la ciudad donde estudio y ya estuvo conmigo el día de antes, yo ya me daba por satisfecha. Pero no se separó de mi en todo el 14. Termino las clases diez minutos antes más feliz que una perdiz y me espera en la cafetería con un amigo, de allí vamos a mi resi a comer. Me dio su carta, que leí mientras se ponía rojo como un tomate y volvimos al pueblo. Menudo viaje me dieron él y su amigo xD Allí le di mi regalo, una caja de trufas. ya veis que no hace falta mucho. Sin embargo le gustó más la carta sorpresa que le tenía preparada para más tarde. El resto del día es irrelevante para esta entrada, se resume en love, mucho love.
Esto no hubiera pasado en un día normal, hacen falta días como este al menos una vez al año para salirse de lo normal, para sorprender, para seguir enamorando.
Porque no hace falta que se gasten una pasta en ti, eso si es materialismo y consumismo. A con una carta te están regalando lo más bonito que llevan dentro.