Ya lo dijo Moulin Rouge. Y es que no hay otra cosa que nos
cree mayor inseguridad. Porque sabemos que amamos, pero, ¿quién nos asegura que
la otra persona también si no nos lo dice-demuestra? Intriga, curiosidad,
miedo, frustración… Esas palabras que nos
dirige, esos hechos, ¿son fruto de una amistad, de una coña, de que nos quiere,
de que nos aprecia tal vez…? ¿Cómo asegurarnos si no es que nos lo dice
claramente? Y la espera puede ser larga, incluso puede no llegar a darse el
momento. Y el amor que tú sientes desgastarse por el simple paso del tiempo,
sin determinación. Dicen que el que no arriesga no gana, también que para
arriesgar hay que tener una mínima conciencia sobre el terreno que se pisa
(tener dos dedos de frente), Entonces, ¿a qué consejo hacer caso? Al de
arriesgar, o al de asegurarse primero, y
¿cómo aseguras? Estamos en la situación del principio…
Por eso lo más grande que te puede suceder es que ames y seas correspondido. Ya nada más
importa, cualquier otra cosa es secundaria. Amistades, familiares, mascotas,
redes sociales… no pueden aportarnos esa satisfacción vital. Como se aprecia en
la película, ni a la muerte se le teme cuando tienes ese amor. Y en
eso consiste en cierto modo la vida, en encontrarlo. En que se pare el ciclo
del universo y sólo importe la actividad de ésa persona y tú. Es la razón que te motiva a levantarte cada mañana.
Si lo tienes,
aprovéchalo y cuídalo. Si no lo tienes, no lo busques desesperadamente, pues
así no es como se consiguen las cosas. Y si crees conocerlo, házselo saber,
pues si lo intentas te darás cuenta de si es la verdadera fuente de tu
felicidad, a quien no cambiarías por nada ni nadie, por quien te lo jugarías todo sin arrepentirte. Y
quien sabes que haría lo mismo por ti.
No lo hagas y siempre estarás preguntándote cuán fantástico hubiera sido lo vuestro, cuánto te has perdido de vivir con esa persona. No te sentirás hundido, pero sí vacío internamente.
